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LA COMUNICACIÓN CON NUESTROS HIJOS E HIJAS PEQUEÑOS Y PEQUEÑAS

13/03/2014

La comunicación comienza muy pronto, podríamos decir que
comienza antes de nacer. Una comunicación verbal y no verbal que va avanzando y
enriqueciéndose con el tiempo y con el esfuerzo que pongamos en que así sea.

A partir de que el niño y la niña hablan, entre los 2 y 3
años, comienza una etapa ideal para asentar las bases de la comunicación entre
padres y madres e hijos e hijas. A través de la comunicación podemos compartir
no sólo contenidos, sino lo más importante, sentimientos, deseos, fantasías,
miedos, alegrías, etc. Esto siembra las bases de la intimidad compartida en
familia y establecer pilares seguros en los que asentar los vínculos seguros y
duraderos entre los miembros de la familia.

Con los niños y niñas de entre 2 y 6 años, la comunicación
no verbal es de vital importancia, ya que conforma casi el 90% de toda nuestra
comunicación y sabemos que los niños y niñas la captan con mucha facilidad. Por
ello debemos prestar especial atención a que los mensajes sean no solamente
dichos, sino sentidos y es ahí donde encontramos la congruencia necesaria entre
la comunicación verbal  y la no verbal.

Además de esto, y prestando ahora atención a las palabras,
debemos utilizar un lenguaje comprensible y adaptado a la edad de nuestro hijo
y/o hija, buscando siempre una buen entendimiento y por supuesto verificando la
recepción del mensaje enviado. Seguro que nos suenan frases como: “En tu mano
está”, “Tengamos la fiesta en paz”, o “ tú ya sabes lo que tienes que hacer”
utilizadas alguna vez por algunos de nosotros y nosotras. Son ejemplos de un
lenguaje adulto con frases hechas, o refranes que a esta edad no son de fácil
comprensión. En resumen, poner atención en el:

¢  Qué
decir: definir con claridad lo que se quiere decir, evita confundir el mensaje
con los propios deseos, sentimiento, temores o necesidades deformando su
contenido

¢  Cómo
decirlo: toda comunicación debe ser respetuosa pero también adecuada a la
temática, a la persona que está dirigida y a la situación en particular en la
que ésta se presenta.

¢  Cuándo
decirlo: siempre hay un mejor momento y un estado emocional adecuado para
lograr mayor receptividad. A veces es conveniente esperar a ese momento para
lograr una comunicación eficaz.

 

Por último, dejar las culpabilidades a un lado. Si hasta hoy
no hemos sido un modelo de comunicadores, pensemos que podemos mejorar y
adaptarnos a una nueva forma de comunicación que revertirá en bien de nuestra
familia suavizando o incluso extinguiendo muchos de los conflictos habituales
con los hijos.